Disponible en Apple TV .
Jon Hamm, Amanda Peet, Olivia Moon, Hoon Lee, James Mardsen.
Años después de su mítico Don Draper de “Mad Men” Jon Hamm regresó a la TV por la puerta grande como el maduro y elegante Coop, un ex ejecutivo despedido injustamente de su empresa y que vive en un barrio residencial de ricos. Al faltarle ingresos para mantener su alto ritmo de vida, decide robar a sus ricos vecinos objetos caros que probablemente no echen de menos, cuando en uno de sus golpes se tope con un cadáver, los acontecimientos darán un peligroso giro…
Hamm muy bien segundo por un efectivo reparto, es la gran estrella de la función, interpretando un personaje con abundantes puntos en común con Draper (carismático, mujeriego, separado de su esposa, elegante, seguro de sí mismo y que se mueve en un ambiente pijo) pero es un tipo más maduro y reflexivo que Draper, con hijos mayores y amigos a los que mete y con los que se mete en líos. Apple ha estrenado las dos primeras temporadas, incorporando en la segunda a un excelente y misterioso James Mardsen. En su primera tanda, la serie se centra en los pasos de Coop como ladrón y las complicaciones que le provocan la aparición del cadáver y en la segunda temporada, la llegada al barrio del personaje interpretado por Mardsen generará nuevas complicaciones tanto a Coop como a sus amigos…
La serie con una ambientación y personajes que a veces recuerdan a la mítica “Mujeres desesperadas” se beneficia de unas interpretaciones efectivas, una cuidada ambientación y un guion que mezcla intriga y drama con abundantes dosis de humor y con cliffhangers al final de cada episodio. Sus personajes de ricachones snob y elitistas con una holgada situación económica, lujosas mansiones y socios de un club de tenis muy pijo, resultan sin dudas atractivas, pero también es cierto que por todo ello cuesta empatizar con ellos. Solo Coop, que al fin y al cabo roba a los ricos (aunque para quedarse con la pasta que le da una interesante mujer que dirige un oscuro negocio de empeños, no para dar lo robado como Robin Hood a los pobres) nos cae bien y deseamos que salga indemne de sus meteduras de pata y complicados líos en que se ve envuelto. Gran parte del mérito de ello es gracias al trabajo de Hamm, que sabe dotar a su personaje de vulnerabilidad y debilidades, lo cual a pesar de su fachada de guaperas rico, hace que nos caiga bien.