El guión aunque es bastante complejo, está muy bien construido poder ser disfrutado por todo tipo de espectadores y es un homenaje a toda la saga. Así reaparecen personajes como Erika Sloane (Bassett) que en “MI Fallout” era la jefa de la CIA y aquí es la presidenta de EEUU, el retorcido Kitridge (Czerny) presente en varias películas de la franquicia desde su inicio en 1996. Regresan lógicamente el equipo habitual de Hunt (Luther presente desde la primera película y Benji desde la tercera) y Claire (Hatwell) la escurridiza ladrona que conoció a Ethan en la película. anterior, junto con algunas incorporaciones nuevas y sorprendentes también procedentes de la película anterior. También hay varios guiños a las películas anteriores como la alusión a la “pata de cabra” ( el mcguffin de la tercera entrega ) las referencias a la mítica escena del acceso a la cámara sellada de la primera parte o la aparición del hijo del malo de la primera película de 1996. Todo ello ideado para el disfrute de los más cafeteros de la saga.
Macquarrie, que desde la quinta entrega se puso con pulso firme al frente de la saga, demuestra que ha aprendido de sobra a manejar los recursos de la franquicia. En esta ocasión además hace un abundante y brillante uso del montaje paralelo, logrando poner al espectador al borde del ataque al corazón. Las escenas de acción tanto peleas físicas como persecuciones y acrobacias son adrenalíticas ( la escena del submarino o la de las avionetas por ejemplo ) y aquí es donde la película brilla más: cuando la acción va cuesta arriba y sin frenos y el espectador no debe pensar, solo dejarse llevar y disfrutar.
Hay no obstante algunos aspectos novedosos, sobre todo un tono más oscuro (hasta en su fotografía) y solemne (aunque no falten los golpes de humor muy medidos) que creo perjudican más que benefician al film, que tiene un aire más trágico que las cintas anteriores. Hunt es más que nunca, un héroe mesiánico en cuyos hombros descansa el destino de la humanidad adquiriendo tintes casi de superhéroe.
A pesar de sus indudables virtudes, la película presenta algunas pegas. Sobre todo su tercio inicial (de casi una hora) es demasiado discursivo, solemne, con un exceso de explicaciones (hay que explicar a todos los que no viesen la anterior entrega la trama de ésta) que lastra al conjunto y hace que lo bueno se haga esperar demasiado. A partir de la escena de Hunt con la presidenta, la película coge vuelo y va como un tiro La propia trama (el plan de “la entidad” y la estrategia de cómo vencerla) es la más floja e inverosímil de todas las películas de la serie. Por otro lado, el malo interpretado por Esai Morales es el menos amenazador y menos interesante de la franquicia.
Lo mejor: Le entrega de Cruise. El carisma del equipo de Hunt. El virtuosismo y la intensidad cardíaca de sus escenas de acción marca de la casa.