Dirección: Santiago Segura.
Reparto: Santiago Segura, Gabino Diego, Carlos Areces, Willy Bárcenas, Ramón Langa, Francisco Nicolás, David Guapo.

Han pasado ya casi 30 años del estreno de “Torrente el brazo tonto de la ley” y 4 secuelas después, salvo “Torrente. Misión en Marbella”, bastante flojas y repetitivas, cabría preguntarse si el sentido del humor conscientemente grosero y políticamente incorrecto es adecuado para época del me too y lo woke. Lo que era gracioso y hasta provocador y refrescante a fines de los 90 e inicios del siglo XXI podría no serlo ahora. Sin embargo en contra de lo que podría pensarse, Segura no ha “domesticado” a su criatura y no ha rebajado el tono burdo y chabacano del personaje. El director da a su público lo que quiere y en grandes dosis a pesar del riesgo de recibir duras críticas. El resultado: El mejor título de la saga desde “Misión en Marbella” y una sátira con trazo grueso de la política española, las razones del ascenso de la extrema derecha en España y el porqué del descrédito de la política en nuestro país.

Una de las virtudes del personaje de Torrente fue retratar de modo hiperbólico la España más rancia, intolerante, populista y añorante del franquismo a través de la lupa deformante que ofrecía ese personaje amoral y gañan, que continuaba la tradición picaresca tan específicamente española. Torrente era un pícaro y un superviviente, un tipo obsesionado con el sexo, la adoración ajena y el dinero, que usaba y abusaba de sus confiados y estrafalarios colaboradores que lo idolatraban a los que no dudaba en dejar en la estacada si le convenía. Aunque estemos en 2026, el ex policía no ha cambiado nada y el director nos muestra como un tipo así que habla sin filtros ni medida puede recibir el aplauso facilon de much@s. El “nuevo político” no deja títere con cabeza (LGTBI, inmigración, feminismo, racismo…) y reparte estopa para todos los partidos (aunque es verdad que más para algunos que para otros)
En esta ocasión y con medio para ganar dinero, usando su palabrería y demagogia barata de siempre, decide dar el salto a la política. Aunque los dirigentes del partido ultra lo querrán usar para llegar al “pueblo llano”, él tendrá otros planes… Tras un arranque sin mucha inspiración y algo perezoso, a partir de que el personaje conoce al líder de Nox (un como siempre estupendo Ramón Langa) y sobre todo desde la desternillante secuencia del debate, la cinta va adquiriendo vuelo y golpes de humor más logrados y más brutos y alcanza su tono y mejor dirección en su tercio final con un aire más de thriller y de film de acción con chispas de espectacularidad y con el regreso además de algunos personajes importantes de las películas anteriores. La impactante aparición final de un gran actor norteamericano caído en desgracia, pone el colofón a la película, que aunque irregular en su conjunto deja al final un buen sabor de boca a los que disfrutasen de las anteriores películas de la franquicia.
Segura se rodea de un reparto de famosos y famosetes, lo cual a veces es perjudicial, porque al revés que en la primera parte e que los principales personajes eran estupendos actores (Javier, Neus Asensi, Chus Lampreave y sobre todo Tony Leblanc) de ahí en adelante se ha abusado de famosos que no eran actores y pueden ser menos creíbles y efectivos . Por eso es un genial Gabino Diego, que vuelve como el yonki patoso Cuco, probablemente el personaje con mejores momentos de toda la película después del propio Torrente-Segura y la gran química entre ambos vuelve a ser como en la segunda parte de la franquicia, lo mejor de la película.

Pero aunque el resultado final de la película es en general satisfactorio, también tiene sus defectos. Además del exceso de cameos y escasa presencia de actores profesionales, técnicamente aunque tiene momentos impactantes ( los tiroteos ) la película parece hecha a veces con prisa y de modo poco cuidado y tiene altibajos en cuanto al ritmo, que no lastran de todos los modos la película en exceso.
Lo peor: Técnicamente está menos cuidado que otras películas de la saga. La sensación de que la fórmula está muy manida. Una primera media hora menos inspirada.
Lo mejor: La recuperación de un entrañable Gabino Diego, los guiños y regresos de personajes de otras películas anteriores. Los fichajes internacionales. Una historia más cuidada que otras películas anteriores. El tercio final de la película.