Disponible en Filmin.
Dirección: Masaki Kobayashi.
Reparto: Tatsuya Nakadai, Rentaro Minuki, Tersuro Tamba.
Los años 50 y primera mitad de los 60 del siglo XX constituyen la época dorada del cine japonés, una prodigiosa etapa donde grandes cineastas como Mizoguchi, Ozu y sobre todo Kurosawa sorprendieron con una larga serie de obras maestras a sus compañeros de Occidente. Masaki Kobayashi fue uno de esos creadores que triunfaron en los festivales de cine. Pacifista pero obligado a luchar en la Segunda Guerra Mundial en donde se negó a ascender de soldado raso y donde presenció los horrores de la ocupación japonesa de Manchuria, plasmó parte de esas vivencias e ideas en “Harakiri” su obra más famosa, premiada en el Festival de Cannes. Una película que se cuece a fuego lento con una tensión cada vez más asfixiante que desemboca en la explosión de violencia final y que si la ha visto a Tarantino le habrá encantado.

La acción transcurre en el Japón de 1630. En ese contexto histórico donde acabaron las guerras en las que los samuráis combatieron junto a sus señores se cuenta la historia de dos samurais desempleados y empobrecidos que piden a un señor feudal que les deje hacerse el harakiri en su residencia. A través de varios flashbacks el segundo de ellos (un magistral Nadakai - un actor muy habitual en el cine de Kurosawa -) cuenta la triste y desesperada historia que le condujo a él y al otro samurai a querer quitarse la vida con dicho rito. Aunque los personajes principales sean samuráis, no estamos ante una película de acción (hay duelos con espadas y combates, pero muy contados) La película critica el código honor samurai y como lleva a extremos como retrata la cinta y manda un mensaje contra la hipocresía y las falsas apariencias (las que trata de mantener el señor feudal que prefiere el suicidio de tres de sus colaboradores antes de que la “reputación” de su casa quede “manchada”)
Con un estupendo reparto, destaca sobre Nakadai como un samurái veterano que ha caído en la miseria, pero conserva intacta toda su dignidad y demuestra con su “venganza” ser fiel q los suyos y conocer como humillar a los rivales. Un gran personaje sin duda. El director dota a la película de una fotografía con ecos del expresionismo alemán ( como sucede en las escenas de interiores ) en ocasiones de vean belleza ( el duelo en medio de la hierba especialmente ) y realiza unos preciosos encuadres y elegantes movimientos de cámara “ psicológicos “ ( cuando el protagonista explica su historia en medio del patio )Lo mejor: La gran interpretación de, su estructura narrativa, su fotografía expresionista, cuadros y movimientos de cámara. Sus inteligentes y sorprendentes giros de guion en su tramo final.Lo peor: Que su ritmo a veces lento, pueda no ser del gusto de todos los espectadores.
Las anteriores entregas:
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