Disponible en HBO Max y Movistar plus.
Dirección: Todd Philips.
Reparto: Joaquim Phoenix, Lady Gaga, Brendan Greeson, Harry Lawtey, Catherine Keener.
Hay que reconocerle a Todd Phillips valentía por dirigir una película tan libre, arriesgado y personal o bien acusarle de ser un loco irresponsable y egocéntrico que tras un gran éxito que superó los 1000 millones en taquilla, se atrevió a realizar una secuela que nadie esperaba y que a muchos ha desconcertado y/o enfadado. El resultado un pinchazo en taquilla. Probablemente hay parte de razón en ambas posturas. Calificada como un musical trágico por el gran José Luis Garci y aplaudida por el mismísimo Tarantino, se trata de una película que mezcla varios géneros: el cine judicial, el drama, el carcelario, el romántico y el propio musical, todo ello recorrido con un barniz dramático, nihilista y desesperado. Esa mezcla de géneros sin duda excéntrica y atrevida es la principal razón de su encanto (y lo que la convierte en un film superior a la primera parte) y lo que la convierte en una rareza y un film muy personal, pero también constituye su principal defecto para muchos.
La película comienza poco después del final de su predecesora, con Arthur Fleck (un nuevo impresionante Phoenix) internado en el psiquiátrico de Arkham a la espera de juicio por los asesinatos cometidos en la primera parte. Allí conoce a una joven (maravillosa Lady Gaga) fascinada por el Joker (el alter ego violento y desatado del propio Arthur) y ambos se enamoran mientras se celebra un juicio que lo puede conducir a la pena de muerte. Paralelamente asistimos a varios números musicales entre la pareja al ritmo de famosas canciones clásicas y como el juicio se convierte en un fenómeno mediático. La cinta mantiene algunas de las señales de identidad de la primera parte, siendo de nuevo su tono desesperanzado, pesimista y oscuro (como se está viendo en varias películas de los últimos años) hasta en su fotografía, en la que salvo en los momentos musicales, predominan los grises y marrones y la poca luz. Todo ello (el argumento, las interpretaciones, su estética y aspecto visual) logran transmitir al espectador una sensación de fatalidad que sólo se rompe con las luces más alegres durante algunos de los números musicales. Es en sus momentos musicales cuando la película gana en belleza, dinamismo y en donde la pareja protagonista es feliz y parece que su amor podrá con todo.
La dicotomía de Arthur/Joker está muy presente en el argumento desde el estupendo corto de animación con el que arranca la película. Arthur es un tipo gris, fracasado, solitario y del que abusan de los demás y su alter ego lo convierte en un líder con seguidores que lo idolatran y lo ven como un luchador contra “el sistema” y se siente capaz de todo. Lee (Lady Gaga) se enamora precisamente de ese icono pero no en realidad del propio Arthur. Ama al icono y al líder, pero esa es una proyección y no es por ello real. Phoenix vuelve a estar a un gran nivel y en la escena en que canta una versión de “Ne quite pas” al teléfono y en su última e impactante escena el actor está especialmente genial. A pesar de ello, Lady Gaga le roba las escenas que ambos comparten, lo cual tiene un gran mérito siendo Phoenix uno de los mejores actores de este siglo ya pesar de que desgraciadamente el personaje de Lee está muy desdibujado y no desarrollado suficientemente y podría haber dado más de sí.
Los números musicales están concebidos como medios para expresar los sentimientos de Joker/ Arthur y retratar la evolución de su relación con Lee y las fantasías oníricas de éste. Así las optimistas “Por una vez en la vida” y “Gonna build a mountain” reflejando el nacimiento y ascenso de una relación y la ya mencionada y desgarradora versión de “Ne me quitte pas” por parte de Phoenix refleja un momento amargo de la misma. Si la fotografía es gris y oscura en general, como ya hemos dicho, se busca el contraste en las escenas musicales, en las que predominan colores más vivos como el rojo o el naranja, y constituyen los momentos más vitalistas de la película. Phoenix no busca ser un gran cantante sino expresar los sentimientos de Arthur.
El riesgo asumido por Philips con esta extraña secuela, fu muy mal recibido por la taquilla (costó 200 millones de dólares y recaudó una cifra parecida) y por un sector mayoritario de la crítica. No obstante, a pesar de sus defectos (El personaje de Lee no está como bien desarrollado y aprovechado, en ocasiones Phoenix está sobreactuado y su metraje es algo largo) las principales críticas son producto de las altísimas expectativas tras el gran éxito de premios, crítica y público de su predecesora y también de que los fans del universo Batman probablemente esperaban una película más conectada con el hombre murciélago. Si la película se vive como una película aislada de ese universo de Marvel y se busca en él disfrutar de una película dramática, bien interpretada y con estupendas canciones, merece la pena su visionado.
Lo mejor: Las escenas del juicio, algunos números musicales (los aludidos “ Por una vez en la vida”, “Gonna build a mountain” y “Ne me quitte pas”) y la química entre Phoenix y Lady Gaga.
Lo peor: Su ritmo irregular, en ocasiones Phoenix está sobreactuado y su metraje es algo largo.
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