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Dirección : Francis Ford Coppola.
Raparto:Adam Driver, Nathalie Emmanuel, Giancarlo Expósito, Aubrey Plaza, Shia Laboeuf, Jon Voigh, Laurence Fishburne, Talia Shire.
Delirante, onanista, ambiciosa, cargante , pomposa, incoherente, excesiva, masturbatoria, ridícula, fallida, grandilocuente, genial, personal , arriesgada, obra maestra , “ ensalada César”, todo eso se ha dicho de la última película del visionario director de la saga de “ El padrino “ , “Cotton club” o “ Appocalyse now” y lo curioso es que todo es verdad y así todos esos epitetos, se ajustan a la extraña experiencia que supone para el espectador ver “ Megalópolis”. Para algunos la última obra de Coppola es una carísima tomadura de pelo, para otros una película valiente apasionada y distinta que sobresale por encima del en general mediocre panorama cinematográfico actual. A mí me parece una cinta parcialmente fallida con algunas propuestas interesantes y sin duda con numerosas aciertos, pero también con grandes fallos que impiden considerarla la gran película que probablemente Coppola pretendía y que cree haber realizado. Una de las primeras imágenes de la película nos muestra a César, asomado al abismo desde lo alto de un rascacielos como si quisiera dar un salto al vacío, logrando no obstante evitar la caída, al tener el poder de parar el tiempo. Esa escena es una metáfora y todo una auténtica declaración de intenciones del director y sus intenciones con la película como si Coppola fuese el propio César.
La película está ambientada en una ciudad llamada Nueva Roma ( un sucedáneo de Nueva York ) en donde un arquitecto ( un estupendo Driver ) sueña como una futura ciudad hecha con un nuevo material llamado megadon diseñada por él y que choca con la visión alternativa que tiene de la ciudad el alcalde de la misma( un como siempre magnífico Expósito ) con el que mantiene un enfrentamiento. Cuando la caprichosa y hedonista hija del alcalde ( Emmanuel, la gran revelación del film ) se enamore de la arquitecto, la trama se complicará…
La cinta se ve notablemente lastrada por un guión desordenado y caótico ( da la impresión de que se rodó mucho material que ha quedado en la sala de montaje ) con unos diálogos en ocasiones acartonados y demasiado solemnes. Algunos personajes están bien construidos ( los tres principales ) pero el resto son artificiosos, ridículos y nada creíbles ( en especial los horripilantes personajes de Plaza , Voigh y sobre todo el del insoportable Laboeuf ) La película tiene tres tramas, una romántica ( la que mejor funciona ) una política ( el enfrentamiento entre el alcalde y César y las ambiciones políticas - con guiño a Trump incluido- de Clodio ) irrgular y que a veces es es confusa y la artística ( la visión de César del futuro de la ciudad ) que tampoco acaba de funcionar .
Mención aparte, merece el trabajo de los actores. Si bien el trío principal brilla a gran altura, hay personajes y actores que provocan auténtica vergüenza ajena.En especial el inefable trío Voigh-Plaza y Laboeuf, sobreactuados y mal dirigidos. Incluso el gran Dustin Hoffman en su breve intervención está patético y parece que pasaba por allí y le dieron unas improvisadas líneas de diálogo. Driver, sin duda, uno de los mejores actores norteamericanos de su generación realiza una interpretación apasionada, entregada y arriesgada y sale airoso interpretando al arquitecto soñador ( es claramente un alter ego del propio Coppola ) en un personaje que fácilmente podría caer en el ridículo y que el actor consigue darle fuerza. Emanuel además de estar bellísima, logra una excelente interpretación como la hija del alcalde, que evoluciona de ser una malcriada y hedonista chica rica a una joven enamorada que comparte la visión de futuro de la ciudad con su amante y es sin duda el personaje más interesante y mejor escrito del film.
La película presenta una fotografía con tonos dorados que en ocasiones peca de artificial aunque en algunos momentos, como en los planos del apartamento ( y sus vistas ) del protagonista son impresionantes y unos efectos visuales a veces demasiado “cutres” Junto con secuencias muy pesadas como la del coliseo, hay otros momentos ( todas las escenas entre Julia y César ) muy bien rodados.
En definitiva una película ambiciosa que supone y kamikaze y arriesgado salto al vacío de un director que a estas alturas no necesitaba demostrar nada, que alterna momentos de mucha fuerza con otros flojísimos, actores que realizan estupendas interpretaciones con otras vergonzantes, que por su caos e irregularidad deja una extraña sensación en el espectador que no sabe discernir si ha visto una locura sin sentido ni orden o una obra inclasificable y genial. Seguramente el tiempo la pondrá es su justo lugar.
Lo mejor: Las interpretaciones y la evolución de los personajes de Adam Driver, Nathalie Emmanuel, Giancarlo Expósito. La parte romántica de la historia y las escenas entre Julia-Emmanuel y César-Driver. Su final.
Lo peor: Los personajes bufonescos de Shia Laboeuf, Jon Voigh y Aubrey Plaza, el vestuario y peinados masculinos, toda la larga secuencia del “coliseo “ Un guión deslavazado. Un mal arranque.

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