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Dirección: Tony Curtis, Jack Lemmon, Marilyn Monroe, Joe Brown, George Raft.
Probablemente la mejor comedia de la historia del cine. Dirigida por el maestro Billy Wilder ( ganador de 5 Oscars- tres como guionista y dos como director - ) la película es una gozada por la que no pasan los años y que narra la historia de dos músicos ( desternillantes Curtis y sobre todo Lemmon ) de Chicago, que tras presenciar el asesinato de unos gánsters a manos de otra banda rival ( la famosa matanza del día de San Valentín ocurrida en 1929 ) huyen a la soleada y veraniega Florida disfrazados de mujer ocultos en una orquesta femenina en la que canta la voluptuosa Sugar ( la siempre sensual Marilyn)
En uno de sus mejores momentos como cineasta ( después de dirigir tres estupendas películas en un solo año -1957- y un año antes de su magistral “ El apartamento “ - que le reportaría su segundo Oscar como director y tercero como guionista- ) Wilder volvió a unir fuerzas con su guionista I.A.L Diamond, para escribir unos diálogos divertidísimos y unas situaciones de enredo inolvidables, que se benefició de un maravilloso trabajo de un reparto en estado de gracia. Wilder imprimió un ritmo trepidante a muchos momentos del film ( su primer tercio es un prodigio ) con diálogos rápidos y chispeantes llenos de equívocos, dobles sentidos y bastante picardía, con personajes que a veces parecen dibujos de los “looney tunes” que hacen que a pesar del metraje de más de dos horas, la cinta pase volando.
Wilder volvió a trabajar con Marilyn tras su encuentro en “ La tentación vive arriba” ( 1955 ) y la relación entre ambos fue muy conflictiva debido a los olvidos de diálogos continuos de la diva que no atravesaba además un buen momento personal. Todo ello no obstante no se demuestra en la pantalla y la actriz borda su típico personaje de rubia con pocas luces y buen corazón, además de trasmitir sensualidad y enamorar a la cámara. Como pareja de la rubia actriz, un Tony Curtis en el mejor momento de su carrera con su habitual personaje de tipo seductor, liante y encantador. La película supuso la primera colaboración entre Wilder y su futuro actor fetiche Lemmon ( trabajaría en un total de 7 películas , tres de ellas con Walter Matthau ) La alocada interpretación del actor, sus divertidos piques con Curtis y su química con Joe Brown con el que protagoniza quizá el final cómico más famoso de la historia ( “ Bueno…nadie es perfecto “ ) es sin duda lo mejor de la película.
En definitiva, una película atemporal, que sigue conservando plenamente todas sus virtudes, ideal para desconectar dos horas de todo y dejarse llevar por las interpretaciones de todo su reparto y unos diálogos divertidísimos.

Lo mejor: Todo.
Lo peor: No haberla visto varias veces.
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