miércoles, 5 de noviembre de 2025

“ Una casa llena de dinamita” Una de las grandes películas del año.

 Disponible en Netflix.

 Dirección: Kathryn Bigelow.

 Reparto: Idris Elba, Rebecca Fergunson, Jaded Harris, Gabriel Basso, Tracy Letts, Jason Clarke.


 Kathryn Bigelow vuelve a demostrar su talento tras películas espléndidas como “Le llaman Bodhi”, “En tierra hostil” y “La noche más oscura” con su última película, que es una de las narradoras (hombre o mujer) más destacadas de las últimas décadas. Sus películas son un ejemplo de un cine que cada vez se ve menos: el cine narrativo. La directora ha demostrado en su cine su capacidad para mantener en tensión al espectador con películas concisas, directas y precisas. Nada sobra y nada falta. Por eso se le puede tachar (en el menor de los sentidos) como una cineasta clásica


La película se construye con una estructura de “Rashomon” (en referencia a la película de Akira Kurosawa), es decir, se cuenta una historia desde varios puntos de vista (tres en concreto) y vemos casi lo mismo (se repiten escenas e incluso diálogos) pero protagonizados por diferentes personajes que también se repiten, pero que tienen diferente protagonismo según el momento y el enfoque de la película. A través de esos tres enfoques, se nos cuenta como un misil con armamento nuclear, se dirige inexorablemente hacia una zona de los Estados Unidos y chocará contra algún punto del país en 19 minutos. Bigelow cuenta la historia en tiempo real (uno de los grandes aciertos de la película) y asistimos con los militares, políticos, asesores y funcionarios a una inexorable e inquietante cuenta atrás que, aunque se nos cuenta tres veces, nunca deja de ser estremecedora y en cada ocasión nos logra mantener pegados al sillón.


Con un guion espléndido, una puesta en escena muy efectiva y un tono casi documental y muy realista, la directora de “Acero azul” logra metros de lleno en las frenéticas, intensas y tensas reuniones que se celebran para afrontar la amenaza y como finalmente debe ser el propio POTUS (Presidente de Estados Unidos), el que tenga en su mano, de modo exclusivo con escasa formación e información, la decisión de emprender o no un ataque nuclear. La directora reflexiona sobre el enorme peligro de la proliferación de arsenales nucleares (los países que poseen la bomba nuclear ya son 9) y como en cualquier momento, una pequeña chispa puede provocar unos sucesos en cadena que pueden destruir el mundo en minutos


La película se beneficia del gran trabajo de todo el reparto, lo que demuestra ser un gran acierto de casting. Idris Elba, especializado en personajes de tipo duro, es aquí un presidente de los Estados Unidos dubitativo, agobiado por la responsabilidad y aparentemente superado por las circunstancias. Elba logra humanizar al hombre más poderoso del mundo y consigue que el espectador empatice con él. La siempre sensacional Rebeca Fergunson es una alta funcionaria de la Casa Blanca que está al mando de la sala de crisis de la Casa Blanca (Bigelow acierta en la presentación del personaje, cuya primera escena es jugando en la cama con su hijo antes de verla al mando de la crisis ). Conforme ve y siente cada vez más imparable la amenaza que se cierne sobre el país y el mundo, va sufriendo una evolución anímica en la que la actriz sueca demuestra su talento como intérprete. En personajes más pequeños, destaca el siempre estupendo Jaded Harris como Secretario de Defensa, destacando la escena en la que llama a su hija que reside precisamente en la ciudad amenazada por el misil y un sobrio y frío Tracy Letts  como el militar radical que recuerda al personaje de George C. Scott en "¿  Teléfono rojo? ¿Volamos hacia Moscú?" de Kubrick, y que aboga por rápida e indiscriminada reacción militarista ante la amenaza.


Lo mejor: El tono realista y verosímil que imprime su directora, un magnífico trabajo de todo su reparto y la tensión que logra transmitir al espectador.

Lo peor: Que lo que cuenta la película pudo suceder realmente.




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